Susana Y Los Ancianos

Elorrio. Depósito del Museo Vasco (Bilbao)
  • Alabastro. 21 x 25 cm.
  • Renacimiento. Fines del siglo XVI
  • Nº inventario: 1542

La escena bíblica de la casta Susana y los ancianos se convirtió en uno de los temas más característicos de la producción alabastrina renacentista en Flandes. Y es que este relato del Antiguo Testamento –una interpolación apócrifa en el libro de Daniel– no sólo se convirtió en símbolo de castidad y justicia, sino que fue muy del gusto contrarreformista al sugerir la idea de una Iglesia Católica que era atacada por la Protestante. Pero al mismo tiempo desde el renacimiento el asunto sirvió de pretexto para representar un tema erótico de Biblia galante.

Según el relato bíblico, dos viejos lujuriosos se ocultaron en el jardín donde Susana, esposa del rico Joaquín, tomaba su baño. De repente salieron de su escondite y le hicieron proposiciones deshonestas, que ella rechazó. Los gritos de la mujer hicieron huir a los ancianos, pero decidieron vengarse acusándola de adulterio y pidiendo que se le condenara a muerte. Sin embargo Daniel –entonces un niño de sólo doce años– logró averiguar la verdad, y finalmente fueron los dos viejos los ejecutados.

El alabastro muestra la primera de las escenas, la de Susana en el baño acorralada por los dos hombres. Ella, sentada sobre un zócalo del que mana agua de un grifo en forma de mascarón animal, intenta cubrir su cuerpo con una tela, mientras los hombres, dispuestos a los lados, la rodean mirándola con deseo y profiriendo amenazas. Como escenario para este pasaje aparece un árbol que sube hasta el extremo superior izquierdo, y al fondo un edificio y un surtidor que completan aquel espléndido jardín babilónico.

Las figuras presentan unas siluetas suavizadas, con gruesos ropajes y anatomías carnosas, y las actitudes evidencian el gusto por las poses clásicas. Atributos todos ellos ajustados al gusto de la fase romanista.

El marco, como es habitual en estas piezas, está dorado y rodeado con una característica cadeneta romanista en los listones superior e inferior, mientras que los laterales se adornan con otras cintas enlazadas. En la parte baja, cuenta con un refuerzo de madera sencillamente moldurado que va de lado a lado.

La composición puede haber sido tomada de alguno de los grabados con este tema, como los de Martin de Vos, Antoine Wierix o Hans Collaert, que alcanzaron gran difusión –si bien no hemos hallado similitudes directas con otros alabastros que recogen la representación de este mismo tema–.

En el Museo se conserva otro alabastro, con el tema del Ecce homo [82], que presenta iguales dimensiones y origen que éste, aunque con diferente marco, que podría haber formado parte de una misma serie.