Pedro Ramón Eguiarte: copón con funda

Bilbao. Catedral del Señor Santiago
  • Copón: plata sobredorada. Alto 11, pie 6,5 x 4,5, ø caja 4,3 cm. Funda: plata en su color. Alto 14, ø pie 8,5 , ø caja 6 cm.
  • Marcas: de artífice: Pedro Ramón Eguiarte (EGUIARTE); de localidad: Bilbao (iglesia y puente de San Antón con los lobos dentro de escudo oval coronado); y de marcador: Bartolomé Urquijo (B/URQUIJO)
  • Barroco. Rococó. Hacia 1770
  • Nº inventario: 1100

Interesante piecita del barroco vizcaíno es este rico copón de la parroquia matriz bilbaína. Su tamaño, más pequeño a lo habitual, resultaba idóneo para contener la Sagrada Forma que se administraba a los enfermos en sus casas. Se compone del coponcillo por una parte y la funda que lo envuelve por otro, de características y decoración muy distinta.

El coponcillo sobredorado es lo más notable. Se levanta sobre pie de contorno mixtilíneo, elevado y levemente abombado, que presenta un primoroso aderezo de “ces” y vegetales repujados. Continúa el astil con un primer elemento cóncavo torneado liso. Una arandela con orla estriada da paso a un cuerpo en talud decorado con finísimas hojitas, que antecede al nudo. Nace éste tras un definido estrangulamiento sin ornato, y es periforme invertido, ocupando su superficie labores repujadas de espigas, uvas, “ces” y una crucecita, todo muy movido. La zona superior de este nudo es igualmente estrecha como la de abajo, y recorrida en sentido vertical por gajillos aplanados. Otra arandela estriada, pero de menor tamaño que la de abajo, es el punto final del astil. La caja que sostiene no podía ser menos preciosa. Es de silueta esférica algo achatada, rematada por una esferita que habrá perdido la cruz. Tanto la copa como la tapa se decoran exquisitamente con motivos repujados y cincelados del repertorio rococó, y así distinguimos sinuosos vegetales, “ces”, manojos de espigas y vides, una copa y demás rocalla, sobre un fondo punteado simulando escamas. La tapa, recercada por arandela de perlas, cuenta con unas pestañas metálicas que se encajan en otras hendiduras del vaso, y hacen que se fije con seguridad el cierre. Pensemos que era una pieza diseñada para el transporte.

A pesar de ser una obra pequeña, es bellísima de proporciones y sobre todo de ornato. Manifiesta además un peso inusual en su tamaño, debido básicamente a la solidez y macizado de su pie.

La funda, por otro lado, mantiene su mismo perfil pero no su traza estética. Aparte de ser de plata en su color, ostenta mayor severidad formal. Es una pieza torneada y carente de decoración, que concluye en una crucecita potenzada con perinolillas. Su sencillez no le quita plasticidad, pues es de desarrollo equilibrado y bien realizada. Se puede cerrar mediante un par de fiadores con cadenillas que encajan en sendas argollas, y abrir empujando una pestaña lisa justo al lado de éstos.

El interés de esta envoltura se acrecienta si tenemos en cuenta que en el reverso de su base presenta unas bien punzonadas marcas: por un lado la toponímica de Bilbao (la iglesia de San Antón y el puente con los lobos, dentro de escudo oval rematado por corona), y flanqueándola dos sellos onomásticos, el del contraste Bartolomé Urquijo (B/URQUIJO) y el del artífice Pedro Ramón Eguiarte (EGUIARTE), además de burilada de ley.

Del primero sabemos que ingresó en el colegio de los plateros de Bilbao en 1761 y que ocupó el puesto de diputado a finales de la centuria. Eguiarte entró en el 70, y venía de una familia con tradición en el oficio, pues era hijo de Domingo de Eguiarte. Teniendo en cuenta esta fecha y el estilo preponderantemente rococó del coponcillo, suponemos que lo realizaría en la década de 1770, dando muestra de un dominio absoluto de la técnica orfebrística, de buen gusto y mesura compositiva y ornamental.