Incensario

Bilbao. Catedral del Señor Santiago
  • Plata en su color. Alto 24,5, ø pie 10, ø casca 13,5 cm.
  • Marcas: de localidad: Bilbao (iglesia y puente de San Antón y B); unas llaves cruzadas, y venera
  • Tardogótico. Hacia 1525
  • Nº inventario: 1102

Este elemento de la liturgia viene usándose desde los primeros tiempos de la Iglesia. Se trata de una especie de braserillo con cadenitas y tapa donde se quema el incienso, sustancia aromática resinosa obtenida de plantas burseráceas, que al arder sirve como perfume en las celebraciones religiosas. Se inciensan el libro de los Evangelios, el altar, el pueblo, los sacerdotes, el pan y el vino, y expresa la reverencia, la actitud de oración y la ofrenda hacia Dios (“Suba mi oración como incienso en tu presencia”, Salmo 140, 2).

Las formas de estos incensarios fueron variando de acuerdo a los gustos estéticos de cada momento. Si durante el románico se optó por la hechura esférica, en el gótico se prefirió lo arquitectónico, como vemos en esta pieza de la catedral bilbaína.

Presenta base plana articulada en seis lóbulos de la que parte una moldura hexagonal donde apoya la casca o brasero semiesférico, decorado con medios círculos rellenos de imitaciones de sillares. Sobre este cascarón cerrado se sitúa el cuerpo de humo, concebido de modo arquitectónico igualmente hexagonal y estructurado en dos alturas. La parte inferior consiste en una sucesión de seis ventanales calados con tracerías y rosetones, enmarcados bajo conopias con florones. Y la superior, que se estrecha progresivamente, es una linterna cerrada que presenta trabajo de calados en el tambor, a base de dobles ventanas, y también en la cubierta, piramidal, y recorrida por rosetones y gajos perforados. Lateralmente se refuerza este cuerpo con media docena de contrafuertes prismáticos, que exhiben vanos calados y rematan en cubierta piramidal y bola. Coronando la pieza una manzanita lisa de la que sale la cadena, que no es coetánea al incensario, como tampoco lo es el manípulo, circular y adornado con dos filas de veneras.

Presenta tres marcas en el interior del pie: la de localidad (Bilbao, con la iglesia y puente de San Antón más la B a la derecha), y otras dos cuyo significado no está del todo claro, una de ellas una venera dentro de un escudo y la otra consistente en dos llaves cruzadas. La venera podría hacer pensar en la propiedad de la iglesia santiaguista, pero no se han encontrado marcas similares en otros objetos catedralicios, y por tanto pudiera tratarse del cuño del platero, según se deduce de su comparación con un sello idéntico en un cáliz de Lezama obra de Juan de Larrea de hacia 1530. Lo mismo podría decirse del par de llaves cruzadas, alusivas como propuso Barrón seguramente a un artífice de nombre Pedro, tal vez el apellidado de Escalante documentado entre 1520 y 1540. De hecho es frecuente encontrar símbolos en vez de nombres durante aquella época –fue práctica habitual entre los marcadores en la villa–.

En cualquier caso se trata de una de las más ricas piezas de la platería gótica local, muy característica de la producción platera bilbaína. Incensarios de igual época y tipología en Bizkaia había en Mendata, Kortezubi y Sopelana, pero los tres se hallan hoy en paradero desconocido. Solamente uno de Errigoiti ha llegado a nuestros días, pero el bilbaíno es sin duda de mayor calidad, desarrollo y aparatosidad, y posiblemente realizado algo antes.