Custodia

Busturia. Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Axpe
  • Plata sobredorada y esmaltes. 93 x ø pie 35 cm.
  • Marcas: de localidad: Méjico (o/M coronada con cabeza de varón entre columnas de Hércules)
  • Barroco. Clasicista. 1660-1670
  • Nº inventario: 459

Una de las obras más sobresalientes de la colección de platería del Museo es esta custodia procesional de tipo arquitectónico, que exhibe una rica decoración vegetal, esmaltes y notables esculturas fundidas.

Se concibe con pie y expositor protegido bajo templete. Comenzaremos por el pie, mixtilíneo y cruciforme, que se reparte en dos niveles. El más bajo es plano y se adorna con cabezas de angelitos, “ces” y unos magníficos medallones repujados con las imágenes de los Evangelistas, todo sobre fondo picado. Sobre él se sitúa un elemento abocelado dividido por costillas planas en cuatro áreas, cada una de ellas decorada con querubes alados, “ces” y óvalos de esmalte en azul y verde. Una ristra de perlas, motivo habitual en el arte novohispano del XVII, es el arranque del astil. Se compone, de abajo a arriba, de gollete cilíndrico, nudo aovado y jarrón, todo muy enriquecido con tornapuntas, esmaltes y cabezas de angelitos.

El viril se resguarda bajo un templete cruciforme sostenido por cuatro parejas de columnas toscanas que en su parte baja se ornan con plaquitas de esmalte y se apoyan sobre plintos con cabezas de angelitos. Entre cada par de columnas se incluyen en los ángulos figuras fundidas de Moisés, David, quizás el rey sacerdote Melquisedec y San Francisco. Son personajes del Antiguo Testamento, salvo el último santo que además es algo inferior de tamaño, por lo que podemos pensar que se haya intercambiado con otra figura veterotestamentaria de la zona de la cúpula. La custodia, al estar diseñada para uso procesional y llevarse en andas, está también decorada en su parte inferior, y es aquí precisamente donde se sitúan los esmaltes ovales más vistosos. El expositor que cobija es circular y con ráfaga dispuesta en aspa con rayos rectos y serpeados decrecientes. Apoyado sobre una pieza cilíndrica con aros y botones esmaltados, se cerca con ornato repujado de espigas y vides y se remata en cruz de sección romboidal con perinolas en los extremos. La bóveda interna de este templete es también rica, recorrida por recuadros clasicistas y medallón con la paloma del Espíritu Santo al centro.

Coronando la obra, una linterna circular elevada por estribos protege la figura fundida de San Luis, referencia a su pertenencia original de la catedral de San Luis Potosí (Méjico), que se atavía con manto, cetro y corona. La base cruciforme se guarnece a su alrededor con ocho remates abalaustrados y cuatro figurillas fundidas, igualmente bien modeladas, representando a San Pedro, San Pablo, Santo sin atributo y Sumo Sacerdote (tal vez Abraham, que junto con Melquisedec simbolizan la Eucaristía, éste de mayor tamaño y que como hemos indicado en origen debió estar ubicado en el expositor). La linterna se cierra con una cúpula seccionada por costillas y ornada con óvalos de esmalte y encima de todo una cruz. Lleva interiormente un botón grande de esmalte en el medio.

Como ya señalaran Barrio, Cruz Valdovinos y Esteras, a pesar de repetir una fórmula estructural, ornamental y técnica muy extendida de las custodias castellanas y madrileñas desde fines del siglo XVI, se trata de una pieza mejicana realizada entre 1660 y 1670. De hecho presenta marcaje topográfico en el pie, templete, linterna, viril y rayos con el punzón de Méjico (o/M coronada con cabeza de varón entre columnas de Hércules). Lástima que el artífice no estampara su sello personal pues la extraordinaria calidad de la pieza bien merece conocer a su autor.

Sería en cualquier caso un platero de la capital mejicana, pues en Potosí no existía contrastía, y se realizaría con motivo de la construcción del templo que más tarde obtendría la dignidad de catedral. Fue después, ya en el siglo XVIII, cuando, tras su sustitución por otra custodia, la compró el capitán de infantería José de Apraiz y Arrospide, natural de Busturia afincado en Méjico, quién la remitió a su parroquia vizcaína de origen.