Arca

Elorrio. Iglesia de San Agustín de Etxebarria
  • Plata e hilo de plata en su color. 18 x 27,5 x 16,5 cm.
  • Barroco. Hacia 1700
  • Nº inventario: 174

Muy característicos de los talleres orfebres del barroco castellano y andaluz fueron los trabajos de filigrana de plata. Esta técnica se adaptaba a la perfección al gusto de los siglos XVII y XVIII, con sus lacerías y delicadas sinuosidades, permitiendo muchas veces un sensible ahorro de materia prima.

Nuestra arca está realizada en un armazón de plata sobre el que se disponen cuarterones rellenos con las labores en hilo de plata en su color. El conjunto tiene forma paralelepipédica, elevada sobre cuatro bolas envueltas en filigrana, y cubierta abovedada de sección pentalobulada. A los lados cuenta con dos asas rectangulares redobladas trabajadas del mismo modo y sujetas por pares de argollas unidas a remaches florales.

El ornato de la caja es rico y ocupa todas sus facetas. Son tallos vegetales ondulantes que corren por los cinco cuarterones de los lados mayores y por los tres de los laterales. De aquellos solamente el central es distinto, acogiendo el frontal la cerradura y la llave. En los lados el recuadro central es más ancho que los otros e idéntico a los del frente. El armazón que contiene estas labores es sólido, recercado por finas lacerías de filigrana que ocupan también las estrechas calles entre los paneles. El trabajo de la cubierta, distribuido en cinco planos longitudinales, es también exquisito en sus sinuosas labores ornamentales. En esta parte se sitúa además una placa mixtilínea de filigrana con fiador que sería en origen el cierre de la caja (hoy con llave), y en la parte trasera lleva un par de bisagras nuevas en plata lisa. Interiormente la base se forma con una consistente estructura de largueros de plata formando un armazón con dos rectángulos centrales conteniendo tallos simétricos que se enriquecen con filigranas a su alrededor. Al abrir la arqueta dos cadenas, una de ellas nueva, sujetas con argollas impiden que caiga la tapa. La caja en su conjunto adquiere un peso notable, inusual en realizaciones de filigrana, y resulta resistente y muy bien armada.

Como suele ser habitual en las piezas de filigrana, no presenta marcas, aunque por su decoración podría ser cordobesa o, si tenemos en cuenta el tipo de cubierta polilobulada, sevillana. En cuanto a su datación, su formato rectangular, las bolas a modo de patas y la cubierta en solución polilobulada nos remiten al siglo XVII. Por otra parte, el esquema lineal del armazón con variedad de lacerías más o menos complicadas, algunas de las cuales recuerdan diseños musulmanes, y su disposición muy tupida y dinámica son propias de un barroco más pleno, de comienzos de la centuria siguiente, fecha por la que finalmente nos decantamos.

La funcionalidad de esta caja, que procede de una iglesia, no debe limitarse al uso religioso, pues de hecho este tipo de contenedores tuvieron en muchos casos una aplicación profana.

Piezas similares se pueden encontrar en distintos puntos peninsulares, pues además de los talleres cordobeses o sevillanos, florecieron los filigraneros en ciudades castellanas como Madrid o Toledo, e incluso América. En Bizkaia además de este arca se conservan otras obras de filigrana como rosarios, coronas, cruces… y en el mismo municipio de Elorrio se guarda otra arqueta realizada con esta técnica, igualmente de minuciosa factura y en buen estado de conservación.