

Cada año, a mediados de mayo, el Museo dedica a los conventos tres días (de viernes a domingo).
En esos días el claustro se transforma en un mercado de productos elaborados en los conventos: ungüentos, cerámica, tejidos, legumbres, vinos y licores, quesos, mermeladas... y por supuesto dulces, los grandes protagonistas.
Los monasterios participantes se reparten por toda la geografía española: en la edición de 2007 los había de Bizkaia, Gipuzkoa, Álava, Navarra, Cantabria, Asturias, A Coruña, Burgos, Soria, Segovia, Valladolid, Palencia, Zamora, Salamanca, Huesca, Barcelona, Córdoba, Sevilla, Jaén... E incluso llegaron productos de Chantelle y Chartreuse (Francia).
Y también las órdenes representadas son muy variadas: clarisas, dominicas, mercedarias, cistercienses, jerónimas, bernardas, agustinas, concepcionistas franciscanas, adoratrices, benedictinos, cartujos...
El objetivo de este mercado es doble: por un lado, ayudar económicamente a los conventos; por otro, promocionar el Museo.
Y estos objetivos se cumplen gracias a la masiva afluencia del público. En 2007 más de 15.000 personas acudieron a la cita.
Los dulces del convento han contado con ayuda económica por parte de Iberdrola, Euskotran, Ben & Jerry, Caja Laboral, Eroski-Bilbondo, El Correo, Radio Popular, Cadena COPE y Onda Cero.