
La ruta costera del Camino de Santiago tenía una de sus escalas en Bilbao, y la Villa dedicó al apóstol su principal templo.
Destruida la primitiva iglesia por un incendio en 1374, el nuevo templo gótico se organiza en tres naves de distinta altura, la central con triforio y vitrales, y las laterales prolongadas en girola detrás del presbiterio.
El edificio se completa con la sacristía y un delicado claustro, al que se accede por la puerta del Ángel, presidida por una vieira alusiva a su condición santiaguista. En el exterior el potente pórtico, antaño espacio de comercio, contribuye a soportar el peso del edificio construido sobre terrenos de arenales. Y para terminar, cómo no, la portada principal, planteada en clave revivalista a fines del siglo XIX, rememorando el gótico original.